Hace unos días, mientras nos preparábamos para la Contada de Cuentos y consultábamos Google News para ver si alguien se había hecho eco de la actividad, nos encontramos con un resumen gráfico del tratamiento informativo de los medios hacia el barrio Oliver, un ejemplo.
En este recorte 7 u 8 veces se hace alusión al asalto de un delincuente a un bar. Tan solo una vez se hace referencia a la Contada de Cuentos del Parque Oliver. La cantidad, aquí no define lo que debería ser noticia. Esta noticia que se repite hasta 8 veces, seguramente, se da con igual frecuencia en otros barrios. En cambio, consideramos que debería ser noticia con más eco, por lo inusual, una Contada de Cuentos organizada por los vecinos (sobre todo vecinas) y que cumple 30 años y que este año entre sus cuentos, nos enseñen a hacer las rosquillas de la abuela una madre y un hijo, y encima los niños puedan degustarlas. Hay que reivindicar estas noticias con historia, fundamento y ternura por encima de fatalismos y sensacionalismos interesados.
Ternura en los cuentos que narran mujeres, madres casi todas, a sus hijas e hijos y en los cuales nos hacen partícipes de esos mágicos momentos, que nos devuelven a nuestra mejor niñez o a nuestra mejor paternidad, cuando contábamos cuentos a nuestros hijos al a dormir.
Parece que nos digan: no tenéis remedio, estáis abocados a la ignorancia y la delincuencia. Nosotros a esto debemos contestar con ternura, cooperación, defendiendo el acceso a la cultura y la igualdad de oportunidades. En esto cada uno de nosotros y nosotras tenemos un papelico importante al estar construyendo juntos (algunos desde el principio) nuestro propio relato. Al estilo del «tráiganme todas las manos» de Nicolás Guillén y Quilapayún, todas las manos que hay son necesarias y complementarias; tan diferente del «no hay nada que hacer, no tenemos solución».




